DÍA 7

De buena mañana cogimos la moto que habíamos alquilado el día anterior y empezamos la aventura del día. Lo primero, visitar una cueva subterránea con un templo dentro. De camino fuimos parando en algunos sitios que nos llamaban la atención. En la cueva hacía mucho calor pero valía la pena. Cobran entrada para cualquier cosa pero los precios son mínimos.

Volvimos a Kanchanaburi a comer y a tomar una cervecita al lado del rió que no pudo sentar mejor. Y con las pilas cargadas, moto y carretera otra vez (con sorpresa añadida en la gasolinera)

La cabra adicta al olor de la gasolina

Por la tarde fuimos a Wat Pha Luang Ta Bua Yanasampanno (el templo de los tigres) (600 THB).  Era un templo budista en el que los monjes cuidaban a tigres y el visitante podía acercarse a ellos e incluso tocarlos. Al ser un templo no se podían enseñar los hombros y Aida tuvo que improvisar un estupendo "outfit" con lo que le dejó un conductor de una camioneta. En el momento, visitar el templo nos pareció fantástico (el tigre es uno de los animales favoritos de Aida) ya que se suponía que era una especie de reserva en la que los monjes recuperaban a los tigres y les daban los cuidados que necesitaban. El tiempo ha demostrado que nos equivocamos. En 2016 la WCO (Thailand Wildlife Conservation Office) cerró el templo y se llevó los tigres al demostrar que el trato a los tigres no era correcto, además de otras fechorías. Si os interesa y queréis saber más podéis leer este artículo.

Al salir, volvimos a Kanchanaburi para recoger las mochilas y coger un bus de vuelta a nuestro campo base, Bangkok (120 THB). Como no podía ser de otra forma, volvimos al "TT Guesthouse" y Wud estuvo encantado de volvernos a ver. Nos quedamos durante más de una hora charlando con él y aprendiendo sobre Tailandia, los tailandeses, el budismo, la monarquía... ¡Muy enriquecedor!

Este es Wud :D

Bitácoras

de mochilero