DÍA 5

Llegamos a Bangkok el día anterior por la noche y nos alojamos en un hotel que habíamos reservado desde España. ¡Otra novatada! Reservar alojamiento desde casa es peligroso. No es oro todo lo que reluce. ¡En el hotel Srikrung pasamos la peor noche del viaje al precio más caro! (850 THB) Sus camas son incomodísimas y tenía un montón de mosquitos a pesar de tener mosquitera en las ventanas. Eso sí, tenía agua caliente. 

No nos suelen gustar las grandes ciudades y Bangkok no fue una excepción pero si algo tienen es que están muy bien comunicadas. De modo que usamos la ciudad como un campamento base en el que pernoctar antes de dirigirnos a los diferentes destinos.

Por la mañana, a las 9.30, cogimos un tren en dirección a Ayutthaya con un trayecto de unas 2h y 30 (15 THB /pers.). Entre la mala noche y los duros asientos del tren, digamos que no fue el mejor viaje de nuestra vida. Al menos los incansables vendedores ambulantes amenizaron el trayecto con su variedad de productos desconocidos para nosotros.

¡Llegamos a Ayutthaya! Dejamos las mochilas en la consigna de la estación de tren y nos fuimos directos a alquilar una moto. Las ruinas tienen una extensión considerable y hay que recorrerlas en bici o moto si se quiere ver una buena parte.

¡Ayutthaya es maravilloso! Las ruinas estan bien conservadas y sus templos siguen siendo lugar de plegaria para muchos budistas. Esta combinación de complejo de ruinas y templo en uso nos parece muy interesante y nos quedamos embobados viendo los ritos que realiza la gente y los monjes. Los hay que rezan de rodillas, otros cubren las estatuas con pan de oro, otros encienden incienso, algunos prueban suerte con las predicciones de su fortuna... Y todo mientras los monjes practican bendiciones o cubren las diferentes estatuas de buda con un sari naranja. 

Como el día había empezado a ir muy bien, el tiempo decidió cambiar y apretar a llover. Así pues, remojón y para Bangkok otra vez.

Esta vez hizimos una elección de hostel mucho mejor y nos hospedamos en la "TT Guesthouse", sencillita, económica y muy bien ubicada. Además, Wud, el casero, fue tremendamente amable y atento. Cenamos en un puestecito callejero y a dormir. En bangkok , y en Tailandia en general, hay un montón de puestecitos callejeros donde comer por muy poco dinero (siempre que no te importe ver la carne y los huevos expuestos en pleno sol). ¡Nosotros no nos hemos muerto así que vale la pena comer ahí!

Bitácoras

de mochilero