DÍA 3

El día anterior contratamos un tour en el hostel para visitar Koh Tapu, Pyatee island y el templo de los monos por 1400 THB entre los dos. Au nos dijo que nos había conseguido el 40% pero nunca sabes cuánto hay de verdad en estas afirmaciones... Un minibús vino a buscarnos al hostel y pasamos a recoger al resto de personas que harían el tour con nosotros, luego cogimos una lancha en dirección a Pyatee island, un pueblo musulmán construido encima del mar. La parada era solo para comer (bastante mal, por cierto) pero nos escapamos un rato y aprovechamos para dar una vuelta por el pueblo y sus mercadillos.

Salimos dirección Koh Tapu (literalmente Isla de la Uña). La isla es famosa porque tiene una formación rocosa muy característica delante de una de sus playas que sale en la película de James Bond "The man with the Golden Gun". La experiencia ahí fue muy decepcionante. A pesar de ser un lugar precioso, está tan saturado de turistas que uno no puede disfrutar del paisaje ni de las sensaciones. No solo eso, sinó que además hay un montón de puestecitos de souvenirs que le quitan todo el encanto a lo que debiera ser una isla virgen.

Estos no somos Aida y Dani.

Son James Bond y el malo de la peli.

Luego fuimos directos a la siguiente turistada. Nos llevaron a una zona de cuevas entre islas y las visitamos en canoa. Otra vez más, hubiera sido una experiencia muy interesante si no fuera por la cantidad indecente de turistas a nuestro alrededor. Pero la siguiente parada valió más la pena: El templo de los monos o "Wat Suwan Khuha". Es un templo budista "construido" aprovechando un complejo de cuevas con un montón de monetes vigilando el exterior. Aquí aprendimos que, en los templos, la figura de Buda aparece representado muchas veces pero en posiciones distintas y que cada una de ellas simboliza un aspecto diferente del budismo (generosidad, protección, sabiduría...).

Para volver cruzamos el puente que une la isla de Phuket con el continente asiático y en un ratito llegamos al hostel. Los dos llegamos a la misma conclusión este día. Decidimos que no nos gustan las excursiones organizadas por agencias. Son caras, vas a toque de pito y encima están saturadísimas... Nos tocó pagar la novatada.

Y antes de ir a dormir, para relajarnos en el porche, un ratito de tocar la guitarra y escribir las reflexiones del día.

Bitácoras

de mochilero