DÍA 14

Esa mañana realizamos un curso de cocina tailandesa por 900 THB por persona, ya que nos enamoramos perdidamente de la gastronomía del país. Resultó ser una mañana muy amena y divertida, en la que cada uno aprendió a hacer 6 platos (y luego nos los comimos, ¡claro!) y nos regalaron un librito con todas las recetas.

Por la tarde fuimos a visitar más templos en Chiang Mai y al final de la charla un monje, nos trenzó y ató una pulserita blanca en la muñeca mientras recitaba una oración a modo de bendición. Fue un momento muy bonito.

 

De camino al hostel (o mejor dicho, a pegarnos otro señor masaje tailandés) sucedió lo que menos nos esperábamos: ¡Nos encontramos por la calle a una pareja de amigos nuestros! Sabíamos que la pareja iban también a Tailandia, pero cuando lo hablamos nuestras rutas no coincidían en ningún momento. ¿Qué probabilidades había de encontrarnos en un callejón de un pueblo de un país al otro lado del mundo? ¡Fue muy divertido!

 

Esa misma noche cogimos un bus nocturno hacia Bangkok (que recomendamos reservar con antelación, ya que nos coincidió con el aniversario de la reina, y hubo muchos días festivos). El trayecto en bus de 10 horas mejor no os lo relato porque fue para llorar: sólo paró 1 vez para ir al wc, la carretera estaba llena de baches, y el asiento era muy incómodo. A pesar de que nuestra experiencia con los autobuses nocturnos no haya sido muy agradable, pensamos que es una gran forma de viajar ya que te ahorras el alojamiento de una noche y encima adelantas km en el viaje, así que vale la pena si lo que quieres es lowcostear.

Bitácoras

de mochilero