DÍA 10

¡El trayecto hasta Chiang Mai en bus ha sido duro pero la fantástica ducha que nos pegamos en la "Julie's guesthouse" lo arregla todo! El hostal es chulo y tiene mucha vidilla. Está lleno de mochileros y el ambiente es muy agradable. 

El plan del día es descubrir la ciudad y sus templos así que ya os podéis imaginar qué hicimos. ¡Pues claro, alquilar una moto! Y vamos allá, Chiang Mai arriba y Chiang Mai abajo, descubriendo templos muy bonitos e interesantes.

De entre todos los templos hubo uno que destacó por encima de todos los demás. No por su belleza ni por su historia sino porque en él se producía una actividad: "Monk Chat". Los monjes, con el objetivo de mejorar su inglés se ofrecen a hablar con aquel que se presente y de este modo también dan a conocer los detalles sobre el budismo que interesen al interlocutor. Hablando con el monje aprendimos muchísimo y aprovechamos para preguntarle las mil dudas sobre el budismo que habíamos ido acumulando a lo largo del viaje.

 

Descubrimos que a diferencia de la religión católica, en el budismo, ser monje no es algo de por vida sino que se puede realizar durante una temporada. En realidad, muchos jóvenes se apuntan a monjes durante 3 meses de su vida para aprender las enseñanzas del budismo y porque le confiere cierto estatus a la familia. Durante el tiempo que se es monje, se debe evitar el entretenimiento (deporte, chicas, música, etc.) para centrarse en el estudio del budismo y la meditación.

Bitácoras

de mochilero