DÍA 1

Tras un vuelo de 28 horas con 2 escalas llegamos a Phuket muy cansados. Es la isla más grande de Tailandia situada en la costa suroeste y conectada por el norte al continente a través de un puente que se puede cruzar en coche. Al llegar, nos recibió una marabunta de taxistas muy insistentes. Era la primera vez que vivíamos algo así y la situación nos abrumó bastante pero con el tiempo y viéndolo en perspectiva, después de visitar otros países, quizá no fue para tanto.

Lo primero que nos llamó la atención de la ciudad fue que todo estaba muy oscuro y apenas había farolas, ni siquiera en las avenidas principales. También fue muy impactante vivir el primera persona el incesante caos organizado de las carreteras, llenas de motos, tuk-tuks, coches y otros vehículos variopintos.

Nos alojamos en el "Guesthouse 43" un ruidoso hostalito con un amable anfitrión llamado Au. Después fuimos a cenar a un restaurante de gente local que nos recomendó Au. 

Siempre que viajamos buscamos restaurantes locales, huyendo de los lugares más turísticos ya que ahí es donde se encuentra la verdadera esencia de la cocina del lugar. ¡Además es más barato! Entonces no lo sabíamos pero ahí probaríamos el mejor "kashew nuts chicken" (pollo con anacardos) de todo Tailandia. Se sorprendieron un poco al vernos ya que de entre toda la clientela del abarrotado local, eramos los únicos turistas. Desconocemos la dirección por lo que si quieres ir deberás ir al "Guesthouse 43" y preguntarle a Au. ¡Dale recuerdos de nuestra parte!

Bitácoras

de mochilero