JAPÓN - DÍA 21

Este día tocó madrugar otra vez. El bosque de bambú de Arashiyama es otro de los puntos más turísticos de japón y por lo tanto se llena con mucha facilidad y se hace difícil disfrutar de la tranquilidad y de la naturaleza. Está a una hora de viaje de Kyoto y cuando salgáis de la estación veréis que está señalizado (buscad también señales en el suelo).

 

Si os imagináis un largo paseo por el bosque os llevaréis una decepción. Nosotros nos la llevamos. El trozo del bosque de bambú frondoso con los tallos altos que se ve a menudo en las fotos dura apenas 50 metros. A pesar de eso es muy bonito y es impresionante lo altos que pueden llegar a ser. Por ahí cerca también hay algunos templos y un par de jardines bien considerados. El paseo en sí dando la vuelta entera se puede hacer en 30 min o 1 hora, incluyendo las pausas para fotos, más lo que le queráis dedicar a los templos.

Saliendo si bajáis por la calle principal de Arashiyama, llena de tiendecitas, llegaréis a la estación de tranvía Randa. Al lado de las vías se esconde un pequeño secreto de Kyoto, el bosque de Kimonos. Se trata de un paseo con columnas forradas con tela de kimono diseñadas por un aclamado diseñador. Nosotros lo vimos de día pero por la noche lo iluminan y dicen que es más bonito aún.

Ya de vuelta en Kyoto recorrimos un trocito del camino del filósofo, un paseíto al lado de un riachuelo, bastante relajante. Nuestra idea era llegar hasta el Ginkakku-ji pero ese día el calor era insufrible (la ola de calor más bestia de los últimos 70 años). Muchos japoneses con quienes fuimos tratando casi se disculpaban diciendo que normalmente hacía mucho calor pero no tanto. Como no podíamos más, visitamos el otro templo que queríamos ver, cerca del Ginkakku-ji, el Hōnen-in, que según la Lonely Planet tenía una serie de jardines zen que resultaron ser dos pequeños montículos en la entrada.

Como se acercaba el final de nuestro viaje decidimos pasar la tarde a la caza de algunos souvenirs. En los Daiso (tiendas de todo a ¥100), suelen tener cosas bastante interesantes, sobretodo en los de Tokio, que son más grandes.

Bitácoras

de mochilero