JAPÓN - DÍA 20

Por la mañana cogimos el tren hacia Nara, la primera capital estable de Japón (aunque solo fuera por unos 70 años). En esta pequeña ciudad hay muchos templos y calles interesantes pero nosotros solo hicimos lo más destacado: la zona del parque y los dos templos principales.

 

El parque de Nara es muy característico porque en él viven miles de ciervos que están considerados sagrados porque son los mensajeros de los dioses. Hay quien compra galletitas para darles de comer. En nuestra opinión, darles de comer desnaturaliza a estos animales, además, no sabemos de qué están hechas las galletas pero se ponen muy agresivos para conseguirlas. Vimos a algunos morder, e incluso patear, a personas que habían comprado galletas para conseguirlas. Sea como sea, no nos pareció responsable y decidimos no comprar comida sino acercarnos a los que estaban en el interior del parque, más tranquilos, con paciencia.

La primera parada fue el templo Todai-ji (¥600), que es la construcción de madera más grande del mundo a pesar de que la reconstrucción actual es ⅔ más pequeña que el edificio original. Además no usaron ningún clavo en su construcción, las diferentes vigas y piezas están encajadas como un puzzle perfecto (más seguro contra los habituales terremotos). Podéis encontrar una mesita dentro con guías gratuitos en inglés. La señora que nos hizo la explicación era encantadora. En el interior del templo está el Daibutsu, la figura de bronce más grande de Japón, un enorme buda sentado en una flor de loto con pétalos tan altos como una persona. Detrás de la estatua hay una columna que tiene un agujero del tamaño de una fosa nasal del Budha. Dicen que quien consigue pasar por dentro recibirá la iluminación. Suele haber cola de padres que animan a sus hijos a intentarlo porque el agujero no es muy grande ¡Pero Aida lo consiguió casi sin esfuerzo!

Si al ver el edificio os suena mucho, es normal. Nosotros le encontramos un parecido más que razonable con…

Al salir fuimos paseando por dentro del parque hasta el templo Kasuga taisha (¥500), otro de los highlights de Nara, conocido por tener muchísimos farolillos colgando por cada rincón. La visita estaba siendo bastante normalita hasta que entramos en una pequeña salita a oscuras llena de farolillos encendidos. La verdad es que nos encantó la sorpresa.

Una vez terminado el parque y los dos templos volvimos a Kyoto y llegamos sobre las 16.00 para dar una vuelta por el mercado de Nishiki. Se trata de una larga calle cubierta con muchísimos puestecitos a cada lado. Hay de todo: conservas, pescado, carne, dulces, ropa, souvenirs, palillos,... Vale la pena ir picando algo de aquí y algo de allá porque la variedad es enorme.

Bitácoras

de mochilero